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lunes, 25 de enero de 2016

¿Qué voy a encontrar tras dejar la oposición? ¿Nos tomamos un café?

Muchos me habéis preguntado cómo está la cosa ahí fuera más allá de las cuatro paredes.
Voy a decir primero las típicas frases que hay que soltar porque de lo contrario no estaríamos hablando del mundo laboral: todo está fatal, no hay trabajo, ya nadie contrata, no hay dinero...

Una vez dicho esto, ahora en serio. La respuesta depende de muchos factores, de si vives en ciudad grande tipo Madrid, Barcelona, Valencia...o si vas a probar suerte en una ciudad más pequeña. Y el segundo factor a tener en cuenta es si vas a saber o no tener jefe.

En el caso de las grandes ciudades hay macro despachos tipo Uría, Garrigues... en los que sí se tiene en muy buena consideración a un ex opositor. Saben que tiene amplios conocimientos y que está acostumbrado al sacrificio. Pero ojo, aviso a navegantes, sé por experiencia de muchos conocidos, que se trabaja lo que no está escrito, hay horario de entrada pero no de salida, muchas veces se sale de madrugada, se va uno a pegar a casa una ducha y vuelve un par de horas después. Lo digo porque en caso de que esa sea la opción escogida, es importante que se cojan fuerzas y se dé un poco de descanso al cuerpo y a la mente.

Es cierto que es una buena oportunidad para estar un tiempo, pues se aprende muchísimo, se tiene un buen sueldo, y hace currículum, pero sabed que es muy sacrificado, por lo que dejar una oposición y acto seguido meterse en un despacho así puede ser contraproducente. Más vale reponer fuerzas un par de meses, darse un tiempo para uno mismo, porque aunque penséis que no lo merecéis, no es cierto, después de un esfuerzo tan grande cuanto menos os debéis unos cuantos paseos, cañas, pelis y mantas, días sin hacer nada...

A parte de ese tipo de despachos, en las ciudades grandes contáis con un gran número de másteres. No soy la más indicada para hablar de ello, porque yo ni me molesté en mirarlos. En mi caso estaba tan saturada de estudiar y con el cabreo que tenía por la pérdida de mis temas, no quise estudiar nada más, pero sí que hay muchísimas opciones y en muchos casos es una buena manera de asegurarse unas prácticas laborales.

En caso de las ciudades pequeñas las opciones son distintas. Si lo que se quiere es ejercer como abogado procesalista, lo normal es encontrar un despacho en el que hacer una pasantía, pero yo aquí insisto mucho, siempre que valga la pena y se esté aprendiendo, porque tampoco estamos como para seguir donando nuestro tiempo a la ciencia...

Hay muchas oposiciones que permiten ofrecerse como abogado especialistas; inspector de hacienda, inspector de trabajo, judicaturas, así que si ese es vuestro caso y os sigue interesando esa materia, que más vale que sea así después del esfuerzo para memorizarla, no dudéis en ofreceros a despachos, en enviar vuestro currículum a diestro y siniestro porque por muy poca experiencia que tengáis en la materia, creedme, seguro que dais mil vueltas a muchos de los que se dedican a ellas o dais con un despacho al que le venga bien tener un especialista en algo en concreto.

La última opción es la de ser autodidacta. Puede darse el caso de que no encontremos un trabajo, o una pasantía, o no podamos o queramos pagar un máster, o falten todavía unos meses para que empiece alguno. Puede que tarden más de lo que esperábamos en llamarnos de algún despacho o puede que todavía no sepamos dónde mover ficha. En ese caso, hay que evitar que vayan pasando los meses estando en casa, compadeciéndonos de nosotros mismo y pensando lo que se podría haber sido y lo que ni siquiera encuentras la oportunidad de ser.

Pero que no cunda el pánico, Woody Allen, Roberto Bolaño o Tarantino han sido autodidactas.
Tarantino decía; "yo no estudié cine, yo fui al cine"

Así que si algunos estáis en ese punto muerto de esperar que alguien os llame o empiecen las entrevistas para tal o cual sitio, no esperéis quietos. Yendo a ver juicios y tomando notas, o buscando escritos en internet, preguntas frecuentes, leyendo sobre la materia se aprende muchísimo, y sobre todo no se tiene la sensación de estar en tierra de nadie, con todo lo que ello conlleva.




domingo, 27 de diciembre de 2015

Cómo organicé el estudio las Navidades previas al examen.¿nos tomamos un café?

Esta entrada es para responder a la pregunta de uno de vosotros que me pedía que contara qué días estudié las Navidades antes del examen y cómo me organicé.

Pues bien, esas Navidades en las que  estudié ajena a la futura pérdida de mis temas me cogí en total día y medio de vacaciones.

En ese momento ya no estaba en Madrid y para ir a casa de mis padres necesitaba coger un bus y un avión, por lo que lo lógico hubiera sido cogerme la ida y la vuelta libre, pero me deprimía tanto pensar que se me fuera la mitad de las vacaciones en desplazarme, que siempre estudiaba en esas odiseas para llegar a casa.

Si, yo era la loca del bus que iba con los tapones puestos y que procuraba que le dieran los asientos del final para poder cantar temas sin problema, o para repasar el código civil sin que el de al lado le examinara el libro que tenía entre manos y luego la cara para no terminar de entender lo que hacia.

A lo largo de la oposición han sido tantos los buses, trenes y aviones que he tenido que coger, que me acostumbré  a estudiar en cualquier sitio sin problema, me plantaba mis tapones, mi actitud de " no voy a volver a verte en mi vida así que me da igual que pienses que soy rara por mirar un cronómetro mientras recito algo en voz baja" e iba repasando temas y metiendo artículos en estaciones, mirando por la ventana del bus o en el avión.
Un día libre malgastado en esperas y retrasos no valía la pena.

Así que mis vacaciones de Navidad a tres meses de mi examen consistieron en contabilizar medio día por la ida y por la vuelta porque sabía que algún tema se perdía por el camino. El 25 estudiaba por la mañana y me cogía la tarde libre porque difícilmente se estudia con la tripa a rebosar y toda la tropa en casa. El 31 estudiaba todo el día hasta que a las 9 mi madre me mandaba a la ducha y a la sala de chapa y pintura para despedir el año como si el anterior hubiera sido una fiesta loca. Y el 1 hacia lo mismo que el 25, estudiaba por la mañana hasta la hora de la comida y luego la tarde libre.

En total me cogía dos tardes libres. Es verdad que estaba muy próximo el examen y que por mucho que queramos en vacaciones ( las de los demás) la concentración no es la misma y la hora de empezar a estudiar tampoco.

La mayoría de veces mi madre me prohibía que pusiera el despertador y me prometía que a las 7 me despertaría ella porque ya que estaba en casa le hacía ilusión,  y sus 7 eran las 7 y media del resto del mundo.
- Mamá, que es media hora más tarde, no me va a dar tiempo, tengo un huevo que repasar...
- Es que me das una pena....- y así todos esos días.

He de decir que yo hacía el sistema de acumular temas, por lo que los que lo conocen saben que no se puede dejar de cantar temas prácticamente ningún día con el examen tan próximo, de ahí que no me planteara cogerme más vacaciones o un día entero, porque de lo contrario al día siguiente me tocaba cantar y repasar lo de ese día y lo del anterior.

Puede parecer un poco exagerado, porque al fin y al cabo no había vacaciones, simplemente el día libre de esa semana distribuido entre los días más conflictivos para el que no está de vacaciones, pero cuando el examen está próximo, las horas pasan volando y pesa más estar haciendo otra cosa pensando en que deberías estar repasando la prelación de los créditos que estar con el tema y el código delante.

Esta paliza tiene sentido con el " DIA" próximo, pero no cuando acabas de empezara opositar o te queda mucho hasta el examen, que igual de necesario es estudiar como descansar y mantener el ánimo alto.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Empezar a opositar

A petición de uno de vosotros que solo me lee a veces, (guiño, guiño) voy a hablar de los primeros momentos de empezar a opositar, los miedos iniciales, las horas de estudio, el ritmo que te marca el preparador...

Lo cierto es que intentando recordar esas primeras sensaciones, solo me veía a mí misma sentada delante de los temas con la luz del flexo cegándome mientras me preguntaba; ¿pero cómo he llegado yo aquí? en serio, ¿alguien me explica qué hago aquí sentada? Esta era una pregunta que me hacía los días malos. Esas maravillosas tardes infinitas que cambias de tema y lloras un poquito y ves que la gente sale a la calle, y lloras un poquito más y luego cantas artículos mientras miras la puerta del cuarto como si una voz te dijera...la puerta está abierta, tú verás.


Pero haciendo un pequeño esfuerzo también me veo a mí misma entrando por la puerta de la academia el primer día, con una chaqueta verde (no sé por qué me acuerdo de esto),  nerviosa por conocer al resto de mis compañeros, por escuchar lo que me iba a contar el preparador, en definitiva, por ver si sería capaz de hacer lo que se supone que debía de hacer para conseguir mi objetivo.


Es cierto que uno no sabe lo que es esto hasta que se mete, yo creo que es algo que nos pasa a todos los opositores, que por mucho que te digan que hay que estudiar como mínimo una media de 8 horas al día, 6 días a la semana, hay que estar metido en faena para entender lo que es una oposición. Aún así entiendo los miedos de empezar a opositar, porque al fin y al cabo es lo desconocido.

A muchos os preocupa el tema de las horas de estudio, estar hora tras hora delante de los temas activamente, porque aquí ya no vale la paliza de la semana antes después de no haber tocado un apunte en todo el año, o que te vean tus padres encerrado en la habitación para cumplir el expediente y justificar que hiciste todo lo que podías. Nada de eso, ahora toca rendir cuentas en cada cante, no solo al preparador sino a ti mismo. Sin embargo el cerebro es un músculo alucinante, yo comparo lo que era capaz de memorizar cuando empecé y mi capacidad de estudio de los últimos meses y no tiene nada que ver.

Mi primera semana de oposición estaba todo el día con el cronómetro encima de la mesa para cumplir con las famosas 8 horas que me exigían al principio...y tengo que decir que era una pesadilla, me costaba muchísimo cumplir, se me hacían las horas eternas y cuando creía que ya estaría la misión cumplida porque  estaba agotada, me daba cuenta de que todavía me faltaban dos horas. Esto cambia a medida que va avanzando la oposición. Te acostumbras a estar sentado, te acostumbras a aprovechar el tiempo al máximo porque ya no es cuestión de horas sino de temas, y al final las ocho horas iniciales quedan muy lejos de las que , por lo menos en mi caso, estudiaba.Las horas no os tienen que  agobiar porque es un miedo inicial que tenemos todos, pero te haces a ello sin darte cuenta.

Lo de cumplir las expectativas es otra cosa. Yo por lo menos me imaginaba al resto de mis compañeros como seres superiores que serían capaces de estudiar y cantar los temas genial sin esfuerzo y que yo sería la "tontita" del grupo, pero luego los conoces y te das cuenta de que tienen las mismas inseguridades que tú, los mismos miedos y que máquina no es nadie. Así que al principio, sobre todo creo que es importante saber que vais en el mismo barco, es importante apoyarse en los compañeros. No os veáis como competencia, porque si lo veis así podéis perder mucho más.


Las primeras semanas son para ir acostumbrándose. No os hundáis por haber cantado mal al principio, por haber llevado un tema menos de los pedidos o por no haber estudiado las 8 horas, porque es una carrera de fondo y cada error o metedura de pata del principio es un paso más hacia el final. Y el sentido de las primeras semanas es el de calentar motores y tener el primer contacto con lo que va a ser vuestro próximo día a día.


Os acostumbraréis a las horas, al ritmo, e incluso tacharéis de vuestro diccionario algunas palabras que ya no os serán de utilidad como; fin de semana, puente, improvisar...pero no os preocupéis porque meteréis muchas más nuevas que no sabíais ni que existían...

Enhorabuena a los que estáis empezando y apostáis por ello. Creed en el esfuerzo, apoyaros en vuestros compañeros y soñad siempre en voz alta.


jueves, 22 de octubre de 2015

¿cómo supiste que era tiempo de dejarlo? - ¿Nos tomamos un café?

 ¿Cómo supiste que era tiempo de dejarlo?- preguntó- No hay ni un solo día que no siga dudando si hice bien o mal- añadió.

Tener dudas es normal, y de hecho puede que no se te vayan nunca. Al principio esa duda resonará en tu cabeza día sí y día también, y a medida que vaya pasando el tiempo, serán menos las veces en las que vuelvas a pensar en ello.
Sin embargo, habrá momentos en los que la mente tocapelotas vuelva a darte la vara. ¿Cuándo? los días que estés hasta el moño de tu trabajo, cuando te lleguen noticias de que convocan tu oposición, cuando sepas que el que preparaba contigo ha aprobado... Hay momentos. Aún así, el volver a pensar en ello no significa haberte confundido de decisión. ¿Cuántas veces no discutes con tu pareja y la imagen de tu ex se te cruza en la mente para guiñarte un ojo desde el más allá del subconsciente?

Con ello no digo que haya que tomar la decisión a lo loco, o que no se pueda retomar la oposición tras dejarlo, pero si en tu fuero interno sabes que ha llegado tu momento, y si lo que sentías cuando opositabas era una tristeza o depresión más allá de estar jodido por estudiar todo el día, lo mejor para ser feliz es cambiar de ruta, como decía en otra entrada, reescribir la historia.

En mi caso lo tuve claro, pensaba en volver a cerrar la puerta de mi cuarto conmigo dentro y me entraban escalofríos. Imagino que eso depende de cada uno. Algo que me pesaba mucho era renunciar a hacer cosas. Siempre me había gustado escribir, leer, tejer, construir, viajar, aprender idiomas, estar apuntada a voluntariados...vamos, terminar el día agotada. Durante los años de oposición me pesó mucho meterme en la cama agotada después de no haber hecho nada de lo que me gustaba.

 ¿Que si has hecho bien o mal en dejarlo? No hay una respuesta correcta para eso. La vida continúa e irás encontrando tu sitio. Inevitablemente te preguntarás si tu convocatoria no era la siguiente.

Mi preparador me dijo a mí una frase muy acertada el día que decidí dejarlo. " Si tomas esta decisión, para ser feliz tienes que aprender a pasar página" Y eso es lo que intento todos los días.

Es cierto que de vez en cuando la espinita vuelve a clavarse en el corazón, ¿Por qué no lo conseguí? ¿no me esforcé lo suficiente? ¿por qué tuve tan mala suerte? y en esos momentos en los que mi cabeza tira a hacer daño, decido apartar el pensamiento, o escribir una tontería, o ponerme a hacer algo que antes no podía hacer, por darle en las narices.

No es más correcto dejar la oposición que seguir, y de hecho creo que a la larga no es más feliz uno que otro, porque la vida tiene eso, que sorprende para lo bueno y para lo malo.

Lo que te puedo decir, es que si lo has decidido, empieces a caminar hacia delante, caminar mirando atrás hace que vayamos en diagonal, perdiendo tiempo, perspectiva y dirección.

Empieza a pensar en lo que te gustaba antes, retoma las cosas buenas que hacías y piensa en todas las que puedes hacer con la formación y la experiencia que has cogido a lo largo de la oposición.
No tengas prisa, ahora es tiempo para ti.

No esperes que al día siguiente de dejarlo salga el sol más radiante que ningún otro día y suene banda sonora en tu nueva vida.
Los primeros días tendrás que esforzarte para ir haciendo cosas, quedando con amigos, descansando y planteándote qué hacer. Por mucho que la culpabilidad o la tristeza te aconsejen meterte debajo de las sábanas y no salir, haz todo lo contrario. Lo bueno que tiene haberlo pasado tan mal, es que en el fondo cualquier cosa, aunque sea mínima te sacará una sonrisa y te animará; tomar un café  sin prisas, dar un paseo un miércoles a las 5 de la tarde porque tú lo vales, apagar el despertador y darte la vuelta, perder el tiempo el domingo por la tarde.

Permítete volver a recuperarte y una vez fortalecido se valiente para decidir lo que quieras ser, y por favor, aparta de tu mente las frases que todos nos hemos dicho:
- Pero si yo sólo sirvo para estudiar, ¿Quién me va a contratar?
- En el fondo no sé hacer nada.
- Tengo taitantos y no he avanzado nada
- Ahora las cosas están fatal, no lo voy a conseguir.

Todos tenemos los mismo miedos e inseguridades y todos somos capaces de hacerles frente.






miércoles, 14 de octubre de 2015

Primeros pasos después de dejar la oposición.

Esta es una pregunta que me habéis hecho muchos, así que sí tenéis cinco minutos, ¿ nos tomamos un café?

Por mucho que yo  recomiende que os toméis  tiempo para decidir, y os diga que es tiempo que os debéis, yo no hice mucho caso a estas recomendaciones. Por un lado porque creía que quedarme quieta me haría estar peor, más triste, deprimida, y por el otro me entraron las típicas prisas del que siente que ha perdido muchos años, que no puede seguir dependiendo económicamente de sus padres, que no puede tener taitantos y no haber trabajado nunca. Vamos, me entraron los agobios que probablemente os estén entrando a muchos de vosotros.

Sin embargo, ahora con conocimiento de causa, os digo que si volviera atrás me tomaría una temporadita para mí, para ver qué es lo que quiero y sobre todo para sanarme.

¿Sanarme? -pensaréis.- que exagerada- Pues no es así. Por mucho que os veáis liberados, fuertes, acabáis de pasar por un periodo muy difícil en el que al final hemos terminado con un NO APTO. Nosotros, que probablemente eramos de los más estudiosos de la clase, que estudiábamos lo que hiciera falta para sacar buena nota. Pues sí, nos han pegado un buen tortazo y hay que reponerse del golpe.

Yo suspendí y dejé la oposición un 31 de marzo, en Semana Santa estuve con mi familia y a la vuelta empecé a mover fichas, pocas, lentamente, pero lo suficiente para no sentirme mal. Me senté frente al ordenador e hice el curriculum, me apunté a infojobs, me hice Linkedin y todas esas cosas que descubrí que existían.

Empecé a ir de vez en cuando a ver juicios. Nunca me había visto a mí misma como abogada, pero lo cierto es que esas mañanas en las que me iba cuaderno en mano, emocionada por no estar en mi cuarto, me empezó a picar el gusanillo. Veía un abogado bueno y quería ser como él, veía uno malo y me animaba porque creía que yo podría hacerlo mejor y que la gente se merecía una mejor defensa.

Uno de nuestros principales problemas es la inseguridad del que cree que solo sirve para estudiar, por lo que os animo a ver la realidad, a ir a ver juicios y ver que a veces el juez se confunde y no pasa nada, ver que hay abogados que no saben ni como se llaman sus clientes y ver que hay otros que lo llevan preparado y que ganan la batalla.

La realidad es mucho más liviana de lo que nos contamos nosotros mismos. No recuerdo dónde leí una frase que creo que puede aplicarse al caso "la vida no es lo que nos pasa, sino lo que nos contamos que nos ha pasado" por lo que al final, somos nosotros los que decidimos cómo contarnos nuestra historia.

Centrándome en el punto de qué pasos dí, y dejando de irme por las ramas,  después de una Semana Santa en casa de mis padres en la que por primera vez no tenía que madrugar, ni cantar flojo por no despertar al resto de la familia, estuve unas tres semanas buscando despacho para hacer pasantía. Esas semanas en las que no encontré nada, no os creáis que me quedé en mi casa compadeciéndome de mí misma, eso no hay que hacerlo nunca. Tuve una perra de acogida, por lo que cuando no pasaba las mañanas en el juzgado viendo juicios, las pasaba en el parque lidiando con Pancho, y con Luna (una perra abandonada que dormía debajo de mi cama y que tenía un complejo de abandono que no os podéis imaginar). Al final no hay mejor ayuda para recuperarse que la de sentirse útil, y Luna me ayudó mucho a ello.

Tras las tres semanas de vista pública en vista pública, y los paseos en el parque rodeada de perretes y jubilados, encontré un despacho en el que empezar como pasante.¿La solución a mis problemas? ¿mi salvación? Pues siento deciros que no. Me vino bien para no comerme la cabeza, para tener sensación de estar haciendo algo, pero ni aprendí, ni me llevé buena sensación de la profesión, todo lo contrario.

Lo bueno de las malas experiencias es que nunca te dejan indiferente. Después de 8 meses en un despacho en el que no me sentía a gusto y en el que no aprendí nada, decidí emprender la aventura por mi cuenta. Pensé, ¿qué mejor que autoemplearme?

Así que, 12 meses después de dejar la oposición estaba girando la llave de la puerta de mi despacho, con botella de agua en una mano, cartera al hombro repleta de bolis y hojas en blanco y una sonrisa de oreja a oreja, mitad de miedo y mitad de ilusión.

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Pasantía sí, pasantía no. ¿Nos tomamos un café?

Sois muchos los que me habéis preguntado por el tema de la pasantía, cuánto dura, qué se cobra, si vale la pena...

Sé que como en todo, habrá opiniones dispares. Yo os voy a contestar conforme lo que he vivido y lo que he visto en mi entorno.

Personalmente, en algunos casos,  me parece una forma de que los despachos cuenten con un "chaval-para-todo" sin tener que pagar un duro.

Es cierto que los que terminan la carrera o salen de la oposición no tienen ninguna experiencia y necesitan adquirir algo de práctica, de soltura, saber dónde presentar esto, cómo recibir a un cliente, cómo preparar un juicio. Me parece estupendo que haya despachos que cojan a recién licenciados o a ex opositores para enseñarles, pero lo que no me parece de recibo, es que se le tenga a una persona una media de dos años trabajando ocho horas diarias por el montante de cero euros al mes.

Desde mi humilde opinión, creo que llega un punto en el que el pasante aporta mucho más al despacho de lo que está aprendiendo, o en otros casos, "se le hace el favor de cogerle" para que termine de recadero llevando escritos al juzgado, ordenando expedientes y haciendo fotocopias.
Sé de muchos que les ha pasado lo primero, y de otros que han aprendido como ser el perfecto secretario, pero de derecho nada de nada.

Con esto no quiero decir que no haya que hacer pasantía, o que si se tiene la oportunidad se rechace, nada de esto, pero lo que sí os digo, es que hay que ser selectivos, saber lo que vale o no vale la pena.

Y aquí hago una pequeña distinción entre los que acabáis de terminar la carrera y los que acabáis de dejar la oposición.
 En el caso de los primeros, la mayoría tenéis unos 23 años, sois muy jóvenes y para ser sinceros, de la carrera se sale con muchísimas lagunas, así que en ese caso, sí que después del máster de práctica jurídica es más sencillo aguantar un tiempo sin cobrar o cobrando poco, porque tenéis más cosas que aprender. Sin embargo, los que hemos salido de una oposición es otra cosa, porque sin que suene mal, simplemente porque es de cajón tras varios años estudiando una media de 10 horas diarias, en algunos casos, sabemos más derecho que los que nos están enseñando. Por eso, en ese caso, como bien me dijo una notaria a la que me tocó ir una vez, y que por alguna razón decidí contarle mi vida; "con la formación que tienes, o estás con alguien que te fascine como profesional y que te esté enseñando algo a diario o pierdes el tiempo"

Así que dicho esto, os comento como funciona a grandes rasgos y siempre salvando las excepciones, porque habrá muchos despachos que lo hagan de otra manera.

Podéis encontraros con dos tipos de pasantía.

La primera es esa en la que a los seis meses ya estáis yendo a juicio, llegando a acuerdos con compañeros, firmando en la notaría con los clientes, es decir, ejerciendo como un abogado más. A efectos prácticos estas son las mejores, porque por mucho que agobien al principio son con las que realmente se aprende la profesión. A efectos monetarios son las que más queman, porque ves que haces el mismo trabajo que tus compañeros y no cobras casi nada o directamente nada. En estos casos creo que vale la pena aguantar hasta haber aprendido todo lo que había que aprender, salvo que te prometan que tras un periodo te quedarás en el despacho, pues en ese caso, motiva saber que te espera un puesto de trabajo al final del túnel.

El segundo tipo de pasantía es la que consiste en aprender como ser "el perfecto secretario" y en este caso mi consejo es ¡HUID! Si veis que tras unos meses no estáis más que ordenando papeles, contestando llamadas y llevando recados y lo que queréis es ejercer, buscad otra cosa, algo que valga la pena.

Respecto a la duración, sé que hay algunas de un año y otras que duran dos. Es importante que os dejen bien claro cuánto tiempo va a durar, a partir de qué momento os van a empezar a considerar un compañero y no el pasante. Ojo, si una vez transcurrido el plazo de tiempo os empiezan con que por ahora no pueden coger a nadie, pero si quieres puedes continuar en el despacho...significa "no te voy a pagar, pero si no tienes nada mejor que hacer, trabaja gratis para mí"

Respecto a la remuneración, sé que hay gente que cobra unos 300€ al mes y otros que directamente no cobran nada. Por esta razón, insisto en que hay que ser selectivos, ya que puesto que  de alguna manera estamos "donando" nuestro tiempo, tiene que ser por algo a cambio, por estar aprendiendo. Si no es el caso, o creéis que estáis trabajando como uno más del despacho sin cobrar un duro, creo que hay que ser capaz de preguntar si están interesados en contrataros y si la respuesta es que no, no perdáis el tiempo.

En conclusión, si tenéis la oportunidad de entrar en un despacho como pasante, hacedlo mientras valga la pena, en el momento en que no aprendáis nada, o no os aporte nada, y no os hayan asegurado que al terminar os quedaréis, no aguantéis ni un día más.

Tú tiempo es tú tiempo, igual de valioso que el de cualquiera.

jueves, 24 de septiembre de 2015

¿Nos tomamos un café?

He decidido crear esta sección porque sois muchos los que por privado me hacéis las mismas preguntas, y son las mismas preguntas que me hacía yo, que me sigo haciendo.

Así que de vez en cuando publicaré una de esas dudas, con la respuesta acorde con lo que yo he vivido. Es algo tan personal, que por supuesto no hay respuestas correctas o incorrectas, existe la respuesta de cada uno, porque no siempre lo que sirve para uno funciona para el otro.

Recuerdo que cuando decidí dejar de opositar no dejaba de preguntarle a Mr. Google; "he dejado de opositar, ¿y ahora qué?, ¿hay vida después de la oposición? ¿ cómo ser abogado después de opositar? ¿ex opositores que trabajen?" y la verdad es que nunca encontraba nada.

Así que de vez en cuando "nos tomaremos un café rápido" y os voy contestando a lo que queráis saber.

Preguntad lo que queráis, y yo en la medida de mis posibilidades y de cómo lo estoy haciendo yo, os contaré.

Espero de esta manera darles la posibilidad a todos los que os estáis planteando opositar, los que estáis en plena faena y sobre todo a los que se encuentren en la situación de acabar de dejar la oposición y que no sepan qué hacer ni a quién preguntar, de tener alguna manera de encontrar respuestas o por lo menos, de ver que no son los únicos que lo están pasando mal o que no terminan de encontrar su sitio.

Ningún comienzo es fácil, pero sin eso, nunca llegaría el resto de la historia.
¿Nos tomamos un café?