lunes, 12 de septiembre de 2016

anuncio de una oferta de trabajo.

Buenos días a todos, 
Me han pedido que publique este anuncio por si a alguno de vosotros pudiera interesarle. La dirección a la que hay que remitir el curriculum es la siguiente: inveriuris@gmail.com. 

Un saludo a todos y a merendarse la semana!!!

"Inveriuris en una sociedad en creación, que busca licenciados en Derecho con un perfil investigador y conocimientos en el ámbito derecho societario, para encargar proyectos de investigación, desarrollos de temas, análisis de jurisprudencia, artículos, etc..., con el fin de su publicación en bases de datos.

Nosotros le facilitáremos toda la bibliografía que entendemos necesaria para poder realizar los encargos.

Los trabajos deben ser originales y serán periódicamente evaluados ( normalmente de forma mensual o cada dos meses).

Todos los trabajos son remunerados una vez evaluados. El precio por pagina sobre 3€, sí el trabajo se publica se tendrá un plus variable en función del tipo de estudio realizado."

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Nunca hay una sola salida (2)


Aquí tenéis la segunda entrada de otra amiga que conocí durante la oposición. A diferencia de la anterior, hoy no tiene la plaza por la que luchó durante años, pero sí está encantada donde está.
Espero que os guste.


Decidí opositar a  Inspección de Entidades de Crédito porque una conocida se había sacado la plaza y al contarme en qué consistía el trabajo y el temario de la oposición, me resultó muy interesante. Como suele pasar, la gente que aprueba la oposición en poco tiempo no suele hablarte del horror que es según qué días, ni de la sensación de angustia que se vive continuamente, así que tras hablar con ella, decidí lanzarme a la aventura.
Cuando empecé a opositar, dejé el trabajo que llevaba realizando desde hacía un año y medio en banca de inversión. Y la pregunta de si estaba loca por dejar un trabajo y aventurarme a opositar sin tener nada seguro, me asaltó varias veces. 
El tercer año de oposición conseguí pasar el primer examen, y sólo un año después aprobé toda la oposición. Pero sí, fui una de las "afortunadas" que aprueban pero no consiguen su plaza.
No sé si fue peor eso que no haber pasado ni el primero, y me quedé tan hecha polvo que decidí dejarlo y olvidarme de la oposición.
El que había sido uno de mis preparadores me llamó para ofrecerme un puesto de trabajo en un nuevo departamento que había creado en una Big 4 (así es como se conoce a las cuatro grandes consultoras que hay: Deloitte, kpmg, e&y y Pwc) y no me lo pensé dos veces. Estaba tan quemada que necesitaba tomar distancia con lo que había sido mi mundo los últimos cuatro años.
Estuve un año trabajando ahí, pero era tal la exigencia del trabajo y arrastraba tanto cansancio que a diario me preguntaba; ¿esto va a ser mi día a día?  ¿voy a poder compatibilizarlo con algo más?
Así que empecé a mover curriculum y finalmente empecé a trabajar en el departamento de capital regulatorio  y solvencia de un banco y puedo decir que a día de hoy ESTOY ENCANTADA.
He tenido que dar varias vueltas para estar hoy donde estoy, algunas decisiones han sido acertadas y otras puede que no. 
Me sigue persiguiendo el fantasma de la oposición, y no puedo evitar sentir un poco de rabia al pensar  que una de las plazas podría haber sido mía, pero cuanto más distancia tomo con esa etapa de mi vida, más se va cerrando la herida, y más convencida estoy de que soy mejor profesional gracias a toda la preparación y conocimientos que adquirí con la oposición.
Igual no hace falta pegarse la paliza que me pegué para estar preparada para trabajar de lo mío, pero arrepentirse de una u otra decisión no la cambia, por eso, hoy me quedo con que durante esos años conocí a gente que me importa, y sobre todo me conocí mucho más a mí misma.

A.

martes, 30 de agosto de 2016

Nunca hay una sola salida. (1)


Les he pedido a un grupo de amigas a las que conocí durante la preparación de nuestras respectivas oposiciones, que hagan un breve resumen de qué prepararon, cómo les fue y qué es de su vida ahora. Del grupo que compartimos muchas risas y más lágrimas durante todos esos años, hay de todo, y por eso, he querido que os lo contaran ellas muy brevemente, porque muchas no hemos terminado donde esperábamos, otras sí, otras están mejor de lo que podían imaginar. Nunca hay una sola opción, nunca.

Primera entrega de... ¿cómo me fue? :D

Espero que os sirva a los que habéis dejado la oposición recientemente y pensáis que ha llegado el fin, y a los que vivís angustiados pensando que o se aprueba o uno se va al hoyo.


Después de acabar la carrera de Derecho y A.D.E. decidí prepararme para ingresar en el Cuerpo Superior de Técnicos Comerciales y Economistas del Estado porque me llamó la atención la variedad de puestos a los que permite acceder esta oposición, tanto en España como en el exterior. Tras un año y medio con los momentos durísimos que todos conocéis, pero también en mi caso con grandes alegrías y nuevas amistades que todavía conservo, decidí dejar la oposición. Empecé a trabajar en una ‘Big Four’, en la que de nuevo me encontré con fases de agotamiento y frustración, pero también fue una etapa divertida que me abrió camino a nuevas oportunidades profesionales, y en la que conocí a buena parte de mi entorno actual. Aunque durante los tres años que estuve en esa empresa no me había vuelto a plantear opositar, en ese momento la mejora de las condiciones de la OEP me llevó a decidir dar una última oportunidad al proceso, y tras un año encerrada aprobé la oposición. Los meses posteriores fueron de los más felices de mi vida, y el ingreso en el Cuerpo abre toda una serie de opciones laborales muy atractivas, pero durante los años que llevo trabajando en el sector público también he tenido algunas decepciones, como en cualquier trabajo.  
Creo que mi caso puede resumirse en que para mí la oposición nunca fue la única alternativa, sino una entre otras muchas que pueden acabar resultando mejores o peores. Ninguna decisión es irreversible, y replantearse una elección, y no solamente aguantar en el camino establecido, también es ser valiente.

Firmado: C.

jueves, 21 de julio de 2016

La necesidad de reiniciarse

Estamos en pleno mes de julio, no hace falta que lo jure, ¿verdad?

Basta con abrir las ventanas del opozulo a las 8 de la mañana y recibir una buena torta de calor que ahí se queda en plena cara durante todo el día. Basta con contar las veces que las piernas se nos quedan pegadas a la silla, o que los folios de los temas se nos pegan a los brazos, porque es julio, y se suda como pollos.

Además,a eso juntamos, que nadie, absolutamente nadie, se acuerda de que hay una parte de la sociedad que dedica su tiempo a estudiar, y que lo hace sea el día que sea, y haga el calor que haga, y prácticamente no hay ninguna biblioteca abierta en la que mendigar algo de aire acondicionado.

Sí, puedo sentir el cabreo que os va subiendo por el cuerpo y que luego cae como otra gota más de sudor...

Respirad hondo y contad los días que os quedan para las ansiadas vacaciones porque lo bueno de este tiempodemierdainaguantablequemequitalasganasdevivir es que en breve toca reiniciarse. Cerrar los códigos, guardar los apuntes, recoger la mesa y saber lo que es quedarse en la cama por el simple placer de quedarse, o dar una vuelta porque me da la gana, y tomarme una cerveza y lo que surja porque al día siguiente no se estudia.

A lo largo de mis años opositando cometí muchos errores, y uno de ellos, era pensar al principio, que las vacaciones eran días perdidos, y me costaba horrores disfrutar de los días libres. Me sentía culpable, pensaba que los temas se diluían en mi memoria a la vez que mi cuerpo se empezaba a relajar por primera vez, y me encontraba con el comienzo de "nuevo curso" sin haber sabido disfrutar.

Vosotros no seáis igual de insensatos que yo, porque los descansos son tan importantes como las horas de estudio, y para pegarse las palizas de las semanas previas, hay que tener reservas guardadas en algún lugar.

Pégate una ducha fría, pensando que en breve será un baño en alguna piscina o playa, ásate de calor frente a los temas sabiendo que en breve el silencio del cuarto se ahogará con alguna canción del verano desde cualquier chiringuito o terraza, y aprovecha bien las últimas horas de estudio, porque en nada te toca horas de vida, de vida de la de verdad.

ÁNIMO, EN NADA TOCA VACACIONES!!!!!





jueves, 16 de junio de 2016

Mi experiencia con el Sumial.

Sois muchos los que me habéis preguntado por este tema, así que siempre advirtiendo de que hay que leer bien el prospecto y aplicarlo a la situación física de cada uno, aquí tenéis mi experiencia con el Sumial en el examen.

No soy partidaria de tomar nada químico para estudiar mejor, ni para aguantar más horas, ni para estar más concentrado, porque al final todo pasa factura, y más, en una carrera de fondo.

Sin embargo, lo que sí probé para examinarme es el famoso Sumial, bueno, famoso para mí ahora, que antes de que me lo recomendaran no tenía ni idea de lo que era.

Pues bien, sin tener ni idea de medicina ni de química, os diré que a grandes rasgos lo que hace es rebajar la frecuencia cardíaca, lo que se traduce en quitar los signos externos de los nervios, es decir, el tembleque en las piernas, el sudor de las manos o escuchar tu corazón a mil por hora dentro del pecho.

Recuerdo la primera vez que lo probé, más que nada porque me cayó una bronca tremenda de mi preparadora. Bueno, la cuestión es que no debí leer bien el prospecto y me tomé más de la cuenta.

Decidí probarlo en una de las veces que me tocaba completo en la academia, porque me pareció que sería lo más parecido al examen y así podía ver cómo reaccionaba mi cuerpo.

Por alguna extraña razón, yo entendí que tenía que tomarme tres pastillas de Sumial 10 mg, así que unos 20 minutos antes de ir al preparador me las tomé.

Llegué a la academia, se lo dije a mi amiga Pi, como si le estuviera confesando que llevaba las chuletas escritas en el bolígrafo, y empecé mi completo.

El primer tema perfecto, estaba tranquila, no me temblaba la voz, mente despejada, - esto funciona- pensé, dando paso a la lectura del programa con las preguntas del segundo tema. Y a medida que iba avanzando en el tema se me fue quedando dormida la lengua, pero dormida dormida, vamos que tuve que vocalizar de manera exageradísima para que las palabras tuvieran sonido reconocible en nuestro idioma, y ya en el tercer tema, me imaginaba a mí misma haciéndole muecas a la preparadora con mi abrir y cerrar la boca tan pronunciado.

Pues bien, la valoración fue muy buena.

- Muy bien, todos los temas muy completos, en tiempo, y se te veía tranquila. Lo único que te he visto muy forzada a partir del segundo tema, moviendo la cara demasiado, ¿no te parece?- me dijo la preparadora.

Y allí es cuando mi estado relajado llegó al top zen, y me entró la risa tonta. No podía parar de reír, simplemente me daba exactamente igual lo que me estuviera diciendo.

Se me ocurrió decirle que era la primera vez que cantaba con Sumial, porque quería probarlo antes del examen, y que puede que fuera posible, que quizá y solo quizá, me hubiera pasado con la cantidad recomendada.

Y allí empezó el rapapolvos, la bronca, y yo solo pensaba que por fin me había quitado el completo, y que además había quedado para ir al cine. 

Mi preparadora hablaba de lo peligroso de las pastillas, de las reacciones del cuerpo y yo solo debatía conmigo misma si comprarme o no palomitas.

En fin, como comprenderéis me disculpé al día siguiente, porque no era yo. Y digo eso porque luego me quedé dormida en el cine, y eso juro que no es digno de mí.

Después de mi sobredosis de Sumial, decidí volverlo a probar otro día que volví a tener completo. Esta vez tomé media pastilla, y oye, para mí fue mano de santo. 

En los orales frente al tribunal siempre me he tomado media pastilla de Sumial, lo reconozco, y a mí me ha funcionado muy bien. Porque no estar hecho un manojo de nervios, o por lo menos, no estar escuchando tu corazón como el retumbar de los tambores invocando a los espíritus mientras haces pasillo, es muy tranquilizador.

Con esto no os animo a que toméis nada, porque no soy fan de la química, pero si sois de los que los nervios les juegan malas pasadas o de los que se retiran antes de entrar porque las piernas caminan en dirección contraria, podéis probadlo. Por supuesto, siempre leyendo bien el prospecto y siempre probándolo antes del examen, no os la juguéis a no saber cómo os va a sentar algo precisamente ese día.

Ojo, y siempre refiriéndome a la dosis más baja, 10 mg.

martes, 7 de junio de 2016

Trucos para estudiar con calor.

Estudiar en verano es un horror, se mire por donde se mire.

Más ruido que nunca en las calles, las primeras escapadas de los amigos retransmitidas vía facebook o instagram, porque está claro que cómo te vas a ir sin contarlo, ir por ir es tontería...

Ir a la papelería de la esquina a imprimirse un tema es una carrera de obstáculos; tienes que esquivar las terrazas plagadas de gente, los helados pegados a las lenguas de todo quisqui, las cervecitas frías mirándote desde encima de las mesas, mientras tu blanco nuclear atraviesa esa imagen.

La mayoría no se da cuenta porque todos llevan gafas de sol, pero si no las llevaran quedarían cegados por ese cuerpo blanco que camina casi corriendo para no tener que hacer cola y volver rápido a casa antes de desintegrarse.

Pero dejemos de compadecernos... vamos a ver cómo hacemos del infierno un lugar más apetecible.

Aquí tenéis una serie de trucos sencillos, que no cuestan nada y aunque sea un poquito, nos ayudan a estudiar en esta maravillosa época del año opositoril.

1. Café con hielo!
Pero no os creáis que os voy a decir que os hagáis un café y le metáis dos cubitos de hielo. No, porque es algo obvio, y porque además, si te despistas un poco terminas bebiéndote un mejunje aguado y casi sin sabor.

Para evitar esto, hay que hacerse previamente cubitos de café y de leche. Simplemente cogiendo una hielera, y rellenando algunos huecos con café y otros con leche. Metedlos en el congelador hasta que se hagan sólidos y cuando queráis un café con hielo, os echáis el café y en lugar de cubitos de hielo, cubitos de leche y/o café, a gusto del consumidor y de las necesidades de despertarnos que tengamos.

2. Helados caseros
Hace unas cuantas entradas os di la receta de unos batidos con ingredientes que favorecían la memoria (pinchar en la palabra batido para ir a ella), pues bien, simplemente metiéndolo en una heladera, que venden en ikea o en cualquier chino de la esquina, podemos hacer helados, ricos, sanos y por supuesto obligatorios para estudiar mejor. No es que queráis comeros un helado, es que lo hacéis por el estudio, todo sea por el estudio...;D

3. Evitar las horas malditas. 
Cuando te pasas el día estudiando, es casi imposible evitar las horas de calor extremo, pero lo que hay que plantearse es en qué momento y para qué, te molesta más el calor; ¿para memorizar? ¿para cantar temas? ¿para hacer ejercicios prácticos? y según las respuestas de cada uno, procurar hacer lo que más nos cuesta en las primeras horas de la mañana y las últimas de la tarde. Y en esas horas en las que se te queda el culo pegado a la silla, y el sudor te recorre el cuerpo de arriba a abajo, procurar hacer lo que menos nos cueste, más nos guste, o lo que podamos hacer en la piscina o en la ducha. Yo me cantaba muchos temas en la ducha, probadlo, con agua fría los enjambres de abejas se persiguen mejor.

4. bebidas fresquitas al instante
No os ha pasado nunca, que vais a por agua, o un refresco  a la nevera y no hay nada frío!!¿ Quién no ha metido agua o latas en la nevera? ¿Quién?? Igual has sido tú...
Truquillo sencillo que salva tardes. Coged la botella o la lata que querías fría, la enrolláis con una servilleta o papel de cocina mojado en agua del grifo y la metéis unos 5 minutos en el congelador. El agua del papel mojado se enfría en seguida y en unos minutillos tenéis la bebida fría! Y si ya os la ponéis en un vaso con hielo, y una pajita...vamos, nada que envidiar a los pobres que están en los chiringuitos de la playa asados de calor y poniéndose rojos como cangrejos... jajajja

Espero haberos quitado un pelín de calor.

Hasta la próxima!!!!

jueves, 19 de mayo de 2016

No todos los días son buenos.

Sé que al leer el título de la entrada el pensamiento que os haya cruzado por la mente ha sido: "¿buenos, todos? de milagro no son todos malos"

Recuerdo los esfuerzos de mi madre para mantener una conversación telefónica esquivando las preguntas que se le harían a cualquiera y que a mí me sentaban como una patada.
¿Qué tal el día? ¿Te ha cundido? y ¿estás contenta? producían en mi cabeza el efecto de haber pulsado el botón de la frustración.

Bastaba con que alguien me preguntara cómo lo llevaba, para que mi mente se pusiera a analizar los últimos años de mi vida; " ¿soy feliz? ¿vale la pena todo este esfuerzo? ¿y si me atropella un coche mañana, qué habré hecho?

Así que a veces, como os pasará a la mayoría de vosotros, no era muy fácil mantener una conversación conmigo.

Pero dejemos a un lado el concepto de "día bueno" del resto de los mortales. Claro que pasarse el día entero delante de los temas no entra dentro de la idea de un buen día, pero cuando se habla de opositores la cosa cambia. Si ese día, en el que te has pasado más de 10 horas frente a los temas, has conseguido cumplir el plan, te han salido bien los temas cantados y encima, te ha dado tiempo a reírte un rato en uno de los descansos y un alma caritativa te ha dejado algo de chocolate o golosinas encima de la mesa...ese es un día de PUTA MADRE, hablando mal y pronto.

Regálale a un opositor un boli nuevo, unos post its, o déjale un café y un bollo encima de la mesa de estudio y le habrás hecho la persona más feliz del mundo...

Lo malo es lo fácil que nos acostumbramos a lo bueno. A veces, tengo que repetirme a mí misma que me estoy tomando un café en una terraza, así by the face, para darme cuenta de la suerte que tengo. Hay que seguir valorando esos pequeños detalles, que en la época de oposición son los más importantes.

Pero volvamos a los días malos, a esos en los que después de más de hora y media, te das cuenta de que no has pasado de página, ¿por qué? porque no es el día, no se sabe por qué pero hay días malditos. No son esos en los que te toca un tema feo, o en los que te da pereza, me refiero a esos días en los que entre rayada y rayada, llega la lágrima, y después vuelve el pensamiento de que no has avanzado nada en toda la tarde, y vuelta a la lágrima. 

Igual que os contaba que en los días en los que estaba medio enferma me obligaba a estudiar, os diré que los días malditos no lo hacía. Fueron días puntuales, y muy señalizados, porque cuando estás en uno de ellos lo sabes, son esos en los que te repites varias veces que estás echando tu vida por la borda y que nunca lo conseguirás. 

Después de varios años de oposición, me di cuenta de que esos días me machacaban la moral y además no avanzaba nada, por lo que en la época final, los últimos dos años, en cuanto llegaban y me daba cuenta de su presencia, esos días, me los regalaba.

Unas veces me iba al cine sola buscando alguna película que me sacara de mí, o me iba a una cafetería a leer. Solía hacer planes que me recordaran a mi yo de antes, y  que al mismo tiempo me hicieran pensar que seguía teniendo yo las riendas, que al final la que decidía seguía siendo yo.

Lo que en mi cabeza era como haberme saltado las normas, al final se resumía en haber "perdido" tres o cuatro horas de estudio, y pongo "perdido" entre comillas, porque sabía que ese día, esas horas no cundía.

No os rayéis cuando llegue un día de esos, y sobre todo no os escuchéis, salid a la calle, daros un paseo, recordaros que estáis vivos y como dicen esa maravillosa frase, MAÑANA SERÁ OTRO DÍA.